Mi casa bien decorada y segura

Publicado el 27 abril 2012
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tornado

Hablamos con frecuencia en nuestro blog de diferentes propuestas de decoración de nuestro hogar y valoramos y mucho lo bueno que es tener nuestra casa acondicionada según nuestras necesidades y gustos ya que en ella es donde nos relajamos y pasamos las horas de mayor calidad vital, tanto nuestra como de todas las personas que nos resultan importantes.  Y todo lo que está relacionado con esa creación de ambientes  lo podemos planificar y proyectar en el espacio y en el tiempo y poco a poco llevarlo a cabo. Forma parte de todo lo que es predecible y planificable. De forma objetiva lo construimos a nuestra medida. 

Hay sin embargo en la vida otro tipo de circunstancias que no planificamos y que igualmente pueden alterar todo aquello que con paciencia y tiempo hemos construido. ¿Quién no desearía evitar cualquier tipo de imprevisto? Pero si reciben también el nombre de accidentes es porque se producen sin que nadie haya contado con ello. En unos instantes se nos pueden ir al traste un sinfín de proyectos y de realidades. 

La única forma de luchar contra ese tipo de situaciones es tener contratados un seguro del hogar y un seguro de vida que ojalá nunca tengamos que reclamar. Se trata simplemente de garantizarnos un estilo de vida al que nos hemos ido acostumbrando y que hemos ido construyendo a partir de nuestros ideales y deseos. Lo más valioso. Lo que más nos importa. Aquello por lo que estamos trabajando diariamente. Esas personas  a las que estamos dándoles todo lo que somos y tenemos, nuestra familia y nuestra casa.

No entraremos en señalar las características que esos seguros han de tener. Este artículo trata exclusivamente sobre la necesidad de que tengamos presente que tanto como nuestro hogar y toda su distribución interior que tanto nos satisface igualemente es relevante adelantarnos a los posibles imprevistos que nos da la vida y planificarnos una forma de evitar problemas.

Nadie nos puede garantizar que esa tormenta que se avecina por el oeste no sea un diluvio universal que destroce nuestro hogar y nos deje en la calle. Estamos muy acostumbrados a pensar que los desastres naturales son para los otros y olvidamos que de la misma manera que un terremoto se ha desencadenado en cualquier ciudad o lugar del planeta, de la misma manera puede suceder justo donde nosotros vivimos. Acordarse cuando ya todo ha sucedido no nos sirve de nada. 

Pensar en las personas que nos importan ha de ser una motivación añadida que nos permita tomar la decisión más adecuada y segura para nosotros y sobre todo para la vida de quienes más queremos.  

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