Materiales para muebles de fabricación propia

Publicado el 12 Febrero 2013
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En la reforma de una cocina a menudo se proyecta cambiar la utilización de la planta, montar tabiques o crear nuevos espacios. No todos los aficionados se atreverán a levantar un muro con ladrillos y mortero que resulte estable y recto. Además, conviene tener en cuenta que el peso de un muro de este tipo puede crear problemas de estabilidad.

Ladrillos planos porosos

Para levantar un muro son idóneos los ladrillos planos porosos, ligeros de peso y de fácil manejo. Se venden en diferentes formatos (p.ej. 25x50x10cm), son planos y de superficie lisa, con los cantos y ángulos rectos.
Estos ladrillos tienen innumerables poros de gas muy finos; se pueden cortar a medida con facilidad utilizando una sierra de mano o un serrucho eléctrico para emplearlos según convenga.
Los ladrillos planos se pegan unos a otros mediante un mortero especial para tal fin. Para conseguir la estabilidad necesaria, se colocan los ladrillos planos en trabazón, de forma que las juntas verticales siempre queden desplazadas. Durante la reforma muchas veces no será posible integrar el nuevo muro de ladrillos porosos en los muros ya existentes; para mejorar la estabilidad, se puede fijar una viga en el muro con tacos y trabajar la parte frontal de los ladrillos de manera que rodee la viga. Una vez aplicada una capa de fijativo penetrante se pueden adherir las baldosas directamente sobre los ladrillos porosos, o bien aplicar un revoque. Si desea pintarlos o poner papel pintado, tendrá que igualar con masilla las rugosidades y los huecos que hayan quedado, y una vez la masilla esté seca, lijarla.

 

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