Los fregaderos

Publicado el 16 Marzo 2013
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El fregadero se ensucia muy fácilmente: es donde se lavan los alimentos que se van a cocinar y se lavan los platos. Su limpieza y conservación dependen, en gran medida, de los materiales de los que esté fabricado.
Si su fregadero es de cerámica, ningún detergente, incluido un polvo abrasivo, le perjudica. En todo caso, aclararlo bien con agua blanda abundante es lo mas recomendable.
Si el fregadero es de acero inoxidable tiene algunas dificultades para su limpieza: es sensible a las salpicaduras de agua, los residuos de cal y las rayas. Por tanto, no debe limpiarlo con polvos que sean abrasivos ni con una esponja metálica o un estropajo que raye. Lávelo con agua y jabón desengransante bien caliente o con líquido lavavajillas. Aclárelo con agua abundante y, sobre todo, es necesario que lo seque con un paño o trapo de cocina para borrar cualquier huella de agua. Para dejarlo brillante , una vez seco, pase un paño mojado en alcohol de quemar
Si su fregadero está esmaltado en blanco, lo normal es que amarillee por el uso. Este color puede eliminarse si lo limpia con lejía. En el caso de que estuviera muy sucio puede dejarlo lleno de agua con lejía durante toda la noche. Luego aclare abundantemente con agua fria y séquelo.

A continuación algunos consejos en general para los distintos problemas de los fregaderos:

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