Iluminación en dormitorios

Publicado el 20 Enero 2013
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En muchas casas de hoy en día, los dormitorios desempeñan más de una función. Es posible que su dormitorio no sólo tenga que guardar la ropa, sino también funcionar como estudio; quizá tenga un papel más parecido a una sala de estar o simplemente sea un área de descanso en la que relajarse un rato. Cualquiera que sea su propia versión, este aspecto será importante cuando planifique el esquema de iluminación.

Iluminación general
La iluminación de un dormitorio puede consistir en una sola lámpara en el techo o, si la habitación es grande, en varias luces colgadas del techo.
Otra posibilidad son los carriles de focos o focos empotrados. Colóquelos de manera que iluminen la zonas de la habitación en las que se requiere más luz: un escritorio, una mesa de estudio, una estantería, etc. También suele resultar útil colocar un interruptor reductor de luz, que le proporcionará la posibilidad de optar por una luz suave y relajante o por una iluminación brillante, con abundante luz.

Iluminación lateral

Luces para la cama
Si quiere leer en la cama, necesita disponer de alguna forma de iluminación junto a ella. Puede poner luces en la pared, orientadas para que la luz caiga directamente sobre el libro. También puede colocar lámparas sobre las mesillas de noche, pero asegúrese de que llega suficiente luz al libro sin que se vea la bombilla cuando usted se encuentra en la posición de leer. El lugar ideal de los interruptores es aquel que evita que se tenga que levantar de la cama para usarlos.

Luces de espejo
Se puede añadir una serie de luces a cada lado del cristal de un espejo de tocador o uno completo. Si la luz de los dos lados coincide, producirá una iluminación favorecedora y sin sombras.

Luces en armarios y guardarropas
Si la iluminación general de la habitación no es suficiente como para iluminar el interior de un armario o guardarropa grande cuando las puertas están abiertas, pueden colocarse dentro unas luces. Sería una iluminación de carácter práctico, por lo que no tiene por qué ser sofisticada. Un simple tubo fluorescente es el mejor método en la mayoría de los casos. Los fluorescentes se colocan muy cerca de la superficie sobre la que van montados, por lo que es menos probable que se golpeen o rompan accidentalmente. Además, producen muy poco calor, así que no suelen quemar telas que pudieran tocar el tubo o apoyarse en él.

Luces empotradas
Existe una amplia variedad de lámparas en el mercado diseñadas para empotrarse en el techo. Entre ellas se incluyen luces orientadas hacia abajo, focos corrientes y focos empotrados orientables, que suelen utilizarse en grupos controlados por un solo interruptor, es decir, varias luces van conectadas en serie desde un mismo generador.

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