Fisuras, fendas y otras impertinencias

Publicado el 4 julio 2013
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— Si lo que queremos arreglar es una fisura, deberemos empezar por desempolvar la zona erosionada.

Una vez perfectamente limpia, la rellenaremos con pasta de madera del color adecuado. Podemos encontrar estas substancias en cualquier ferretería o comercio del ramo. Para aplicar la pasta utilizaremos una espátula cuyo filo habrá que revisar cuidadosamente antes de comenzar a trabajar sobre la madera. En muchas ocasiones, y aunque no sea la espátula el útil más apropiado, llevamos a cabo con ella tareas de rascado sobre superficies extraordinariamente duras. No son infrecuentes, entonces, las melladuras y otros deterioros de mayor o menor enjundia, menoscabos que pueden no tener importancia a la hora de llevar a cabo determinadas tareas, pero que entrañan graves peligros cuando de lo que se trata es de operar sobre una superficie delicada. Habrá que extremar, pues, las precauciones.

Pero volvamos a la pasta: es preciso tener en cuenta que encoge cuando se seca, por lo que será muy probablemente necesario aplicar otra capa cuando ya se haya secado la primera.

— El último paso a dar consistirá en pulir cuidadosamente la superficie. Un papel de grano fino resulta, por lo común, más que suficiente. Podemos zanjar la obra con un toque de calidad si coloreamos la reparación con un lápiz de cera que simule el tono de la madera.

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