El mundo de los metales

Publicado el 26 agosto 2013
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Es preciso reconocer que, tradicionalmente, el aficionado al bricolaje se ha mantenido —casi como si de un tabú se tratase—muy alejado del trabajo con metales, a diferencia de lo que ha ocurrido, por ejemplo, con las labores en las que la madera era la materia prima. Este hecho quizá sea relativamente comprensible si tenemos en cuenta que la herrería exige el empleo del fuego, un elemento que, todavía hoy, miles de arios después de haber sido dominado, continúa inspirando en los hombres miedos y recelos: más —si cabe— cuando ha de ser manejado en el seno del hogar.

Y es que, tanto para soldar como para forjar, el calor —el fuego— son aún imprescindibles. La carestía de algunos de los equipos que el aficionado necesita a la hora de abordar determinadas tareas ha sido otro de los lastres que han frenado el desarrollo del bricolaje del metal, un bricolaje que, ciertamente, exige más energía que el trabajo con la madera o la albañilería.

metales

Sea como fuere, y habida cuenta de que actualmente hay piezas, muebles y remates metálicos en cualquier hogar, debemos abordar, al menos, algunos de los problemas que más frecuentemente afectan a los metales: desde la sencillez, y también desde la asunción de nuestras propias limitaciones, sin grandes pretensiones, pero con la certeza de que para vivir mejor es preciso saber, por lo menos, cómo conservar lo bueno que tenemos.

Por eso, a lo largo de los próximos posts, vamos a abordar, fundamentalmente, el mantenimiento y la mejora —tanto funcional como estética— de todos aquellos metales con los que, con tanta frecuencia, convivimos. Y al final, si les parece, dedicaremos algunas líneas al fuego, que no siempre es mal compañero.

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