¿Cómo tratar metales que se hallen a la intemperie? II

Publicado el 29 agosto 2013
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Un clásico de la intemperie: ¿cómo he de reparar el mobiliario metálico de la terraza?

Si tenemos en el jardín o en la terraza un banco victoriano de hierro fundido, o una simple silla de metal, el problema del óxido, dadas las formas retorcidas de algunos de estos muebles, puede acarrearnos buenos quebraderos de cabeza. Una manera eficaz de enfrentarse a un objeto como el descrito puede ser la que a continuación explicamos:

— para quitar las partículas sueltas, utilizaremos un cepillo de alambre rígido: usaremos el cepillo muy cuidadosamente, sobre todo a la hora de aproximarnos a rincones y entallas;

— si la herrumbre está muy agarrada, podemos utilizar, con exquisito cuidado, un cuchillo viejo o un cincel;

— para quitar el óxido rebelde, aplicaremos aceite de parafina con un paño. Y lo haremos de la siguiente manera: empaparemos la zona Con el aceite de parafina durante unos días. Una vez consideremos que el aceite ha hecho todo el efecto posible, frotaremos el objeto con papel de esmeril o polvo de esmeril para proporcionar un agarre a la imprimación;

— si al objeto se le ha aplicado un desoxidante y desea usted guardarlo sin pintar, será necesario sellar el metal.

Para ello, para sellar la superficie del mueble contra la acción del oxígeno, cubriremos el objeto con una aplicación gruesa de vaselina o aceite mineral (para artículos que hayan de utilizarse en el interior) o fabricaremos, nosotros mismos, la siguiente solución: 57 gramos de trípoli, 28 gramos de jabón blando y suficiente ácido oxálico para hacer una pasta espesa. Aplicaremos tres capas de esta substancia, dejando secar el pulimento durante 24 horas entre cada capa;

después de eliminar todas las trazas de óxido, pintaremos el objeto con una pintura antióxido. Ésta se presenta corrientemente de un color rojo oscuro, pero es aceptable también una imprimación universal blanca. La aplicación en aerosol no es recomendable pues se desperdicia mucho durante la aplicación. Si aplicamos el antióxido con una brocha, deberemos cercioramos de llegar a todos los rincones y hendiduras y de no sobrecargar la brocha;

— finalmente, es conveniente aplicar al menos dos capas de pintura especialmente pensada para exteriores que cubrirán la pintura antióxido y proporcionarán una protección máxima. Entre capa y capa lijaremos con papel de esmeril y desempolvaremos siempre, una vez hayamos lijado, antes de aplicar la capa siguiente

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