Baldosas para suelos

Publicado el 14 febrero 2013
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A la hora de diseñar la cocina no sólo pensamos en la apariencia sino sobre todo en la resistencia, la higiene y la facilidad de mantenimiento.

Baldosas de cerámica fina

Con la baldosa de cerámica fina se consigue una superficie cerrada fácil de mantener y, por lo tanto, higiénica, con una larga vida útil y una gran resistencia. Debido a la variedad de colores, formatos y superficies existentes, ofrece un número casi ilimitado de posibles combinaciones. Para que la cerámica pueda lucir todas sus ventajas es importante elegir bien el material de embaldosado; hay que tener especialmente en cuenta la solicitación a la que estará sometida.
El suelo es la superficie más solicitada. En una cocina el agua siempre acabará salpicando el suelo, y éste también se ensuciará al caer algo mientras se limpian las verduras, se lava la fruta, etc. Por ello, deberíamos elegir un formato de baldosa más pequeño para el suelo de la cocina, el cual ofrecerá una mayor estabilidad que los formatos grandes debido a su alto porcentaje de juntas.
Las baldosas pueden emplearse de forma general en la cocina como revestimiento del suelo, de la superficie de trabajo y, por supuesto, también de las paredes. Debido a su esmalte, este tipo de baldosa es resistente a los agentes que manchan. A partir del grupo de desgaste a la abrasión III, este material es lo suficientemente duro como para poder resistir también la clase de suciedad abrasiva con la que debemos contar en la cocina. Pero el esmaltado aumenta el peligro de resbalar cuando está húmedo, por lo que es aconsejable elegir un formato más pequeño o un mosaico para el revestimiento del suelo.

 

En la reforma de las casas antiguas muchas veces surgen problemas específicos. Qué hacer, por ejemplo, cuando se trata de colocar el primer suelo de baldosas en la cocina, o plantearnos si colocar las baldosas nuevas encima de las viejas para no tener que arrancar estas ultimas En ambos casos, además, tendremos un umbral que puede convertirse fácilmente en causa de tropiezos. Para evitar este tipo de problemas debernos elegir las baldosas de reforma. Éstas tienen unas dimensiones y unos valores de resistencia normales, pero su grosor tan sólo alcanza de 6 a 7 mm. Además, estas baldosas también pueden ser útiles en las paredes para no tener que alargar las acometidas de las tuberías.

 

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